Como bien sabes, en nuestro país las leyendas son una tradición oral que se ha conservado desde la época prehispánica. Con ayuda de esta narración, imagina a estos curiosos personajes.
Estábamos en un campo preparado para sembrar, la noche caía y los sonidos de la naturaleza nos envolvían. Repartimos la comida que llevábamos, cuando nos saciamos, un anciano agricultor nos dijo:
—Espero que esta milpa se logre.
—¿Por qué no habría de lograrse?
—Porque estos terrenos son de los aluxes.
—¿Usted los ha visto? ¡Dígame cómo son!
—Son bajitos, como niños, y hacen travesuras. Tiran piedras y se roban el fuego, molestan con sus pisadas, bailan alrededor del fuego. Pero si perciben un pequeño ruido, huyen y se esconden. No son seres malos, si los tratas bien, te corresponden.
—¿Cómo lo corresponden a uno?
—Si los tratas bien, alejan los malos vientos y persiguen las plagas, pero si los tratas mal, se roban las semillas de la milpa y no dan nada. Mi familia y yo les queremos bien, les regalamos comida. Vamos a guardar silencio, para esperar a que salgan.
Al terminar de decir esto, el viejecito avivó el fuego y puso cerca de él una jicarita de miel, un plato de frijoles y unas tortillas. Luego se levantó y se metió a la casita para descansar. Nosotros nos acurrucamos en las cobijas y, justo cuando el sueño comenzaba a vencernos, oímos un sonido que nos sobresaltó. Aguzamos el oído y distinguimos el rumor de unos pasitos tímidos sobre la tierra, luego más rápidos y finalmente carreras y saltos.