

Marisa tenía muchas ganas de salir de su ciudad y conocer el mundo. Desde que su tía Marta le regaló el Atlas mundial en su cumpleaños, empezó a hacer una lista de los lugares a donde le gustaría viajar y lo que le gustaría hacer. Primero, tenía ganas de ir a Japón para ver los cerezos en flor, comer sushi tradicional y ver el monte Fuji. Subir a la torre Eiffel en París, entrar al castillo de Versalles y comer crepas. Ver las pirámides de Egipto, caminar en la arena bajo el rayo del sol. En Inglaterra, subirse a un camión rojo de dos pisos, cruzar el puente de Londres. En Estados Unidos, ver el Gran Cañón, en Arizona y la Estatua de la Libertad y Central Parken Nueva York. Deseaba conocer Atenas en Grecia, ver el Partenón y recorrer las ruinas. Caminar por las calles de la India, comer curry y entrar en el Taj Mahal. Marisa sabía que para visitar esos lugares era necesario que hiciera un plan para lograrlo. Lo primero que hizo fue investigar cómo llegar y luego empezó a ahorrar: sabía que poco a poco reuniría el dinero necesario.