En todo el mundo se recolectan plantas para la preparación de medicinas. Sus propiedades curativas o preventivas han permitido la conservación de la salud del ser humano.
Por ejemplo, el aceite de los eucaliptos —árboles originarios de Australia y aclimatados en Europa y América— se emplea para el tratamiento de la gripe, el asma y la bronquitis. Las hojas, lisas y coriáceas, por lo general penden verticalmente del árbol. Las flores crecen en umbelas, es decir, mazos o copos que parecen paraguas. Sus semillas son muy pequeñas. Sus propiedades eran conocidas desde fines del siglo XIX.
El eucalipto no es sólo apreciado por el aceite que se extrae de sus hojas, sino porque su madera es de gran utilidad, sobre todo en la fabricación de papel. De la corteza de algunas especies se obtienen taninos que tienen aplicación en la industria de los curtidos.