El empleo del dinero en las transacciones comerciales de la vida cotidiana puede inducirnos a creer que siempre se ha usado, que los orígenes de la moneda se remontan a la antigüedad. Sin embargo, los pueblos primitivos no conocieron la moneda, y sus valores estaban representados por las cosas y los animales que poseían. La fortuna de alguien se calculaba por el número de vacas, caballos u otros animales que poseía, o por los enseres para la labranza. Cuando alguien necesitaba un caballo, por ejemplo, daba al dueño alguna otra cosa a cambio.
Este sistema originó grandes complicaciones a partir del momento en que aumentó la producción. Con frecuencia, un individuo que necesitaba algo no podía obtenerlo porque nada de lo que pudiera ofrecer a cambio era lo que necesitaba el vendedor. Entonces se recurrió al sistema de entregar objetos raros como piedras o conchas que representaban la deuda. Pero este sistema tenía desventajas, puesto que esas piedras o conchas solamente valían para el intercambio que se hacía.
Entonces los fenicios tuvieron la idea de inventar símbolos materiales que fueron reconocidos por todos y que garantizaban cierto valor. Desde entonces el sistema ha sufrido muchas variaciones pero en el fondo subsiste la misma idea. Actualmente los Estados emiten billetes y garantizan el valor de los mismos con oro. O sea, por cada cantidad de dinero que circula hay una reserva de oro.