Todos los sábados Vanesa se levanta temprano para acompañar a su mamá al mercado. Tienen que caminar tres cuadras y, a la ida, ella se lleva la canasta vacía porque no pesa. Los dueños de los puestos ya las conocen muy bien, las saludan sonriendo y amablemente le preguntan:
--¿Qué vas a llevar hoy, Vanesa?
Ella se siente muy importante porque su mamá la deja escoger las frutas que le gustan. Doña Lupe siempre le regala una naranja o uvas. Pero Vanesa se las come hasta que llega a su casa porque su mamá le ha dicho que tiene que lavar muy bien las frutas y las verduras antes de comerlas.